Libro Gestión de Riesgos

El simple hecho de nacer, un acto primordial en la vida de todo ser viviente, es un acto riesgoso
per se. Sin embargo, todos lo hemos sufrido y sobrevivido. El cordón umbilical puede estar como
banda presidencial alrededor del pecho, o peor aún, alrededor del cuello. Dentro de los primeros
minutos el recién nacido debe instintivamente aprender a controlar su temperatura corporal,
aprender a respirar, debe ser protegido contra los riesgos de enfermedades tan simples como un
resfrío u otras más complejas y graves. El único lugar donde se siente protegido es cerca de donde
siempre estuvo, escuchando lo que siempre escucho, el corazón de su madre. ¿Por qué? ¿Por qué
es necesario sentirse protegido? ¿Protegido de qué?
Instintivamente, todos sentimos aversión a situaciones y elementos que nos puedan causar
incomodidad, molestia, daño, dolor e incluso la muerte. Es por ello que en principio nuestras
madres nos protegen, unas más que otras, y nos permiten crecer y desarrollarnos hasta lograr
defendernos de los riesgos que enfrentamos diariamente. Riesgos que van desde un traspié o un
simple raspón en la rodilla, hasta riesgos sociales al enamorarse y no ser correspondido, riesgos a
la salud en general, llegar retrasados a un compromiso o no cumplir con alguna obligación, etc.

En Chile existe una prenda de vestir denominada “chaleco”. Usualmente es un suéter grueso que
ha sido tejido por las apasionadas y amorosas manos de nuestra madre o abuela. Su definición es
esencialmente: “aquella prenda de vestir que tu madre te obliga a usar, cuando ella tiene frio”. En
realidad, es una muestra de cómo ellas intentan controlar el entorno en el cual nos encontramos y
continuar instintivamente protegiéndonos de los riesgos.
Con las organizaciones, de cualquier tipo, por el simple hecho de ser hijas e hijos de las personas, y
más aún por estar compuestas de personas, estas también se ven enfrentadas a riesgos y desafíos
que se encuentran en su entorno. Una organización se puede enfermar si el “virus” de la
corrupción la afecta. Incluso puede llegar a morir producto de este insidioso virus. Una
organización debe cumplir con la Ley y puede ser castigada por su incumplimiento. Ella debe
cumplir con normas no escritas, que debe identificar y conocer en su entorno, dado por un
mercado cambiante, flexible y, eventualmente, regulado. Una organización puede verse afectada
por eventos de la naturaleza, quedar inválida o “cojear”. Una organización, indistinto de su origen,
tamaño, industria o quehacer, siempre se verá enfrentada a riesgos que pudieran afectar su
existencia o la continuidad de su quehacer. Es por ello que es necesario, primero, conocer cuáles
son los riesgos y, luego, gestionarlos o decidir qué hacer al respecto.
Este proceso de identificación y gestión de los riesgos, al realizarlo sistemáticamente en una
organización, se transforma en un Modelo de Gestión de Riesgos, el que busca beneficiarla tanto
en la toma de decisiones como en la reducción de costos asociados a situaciones adversas.

Características:

  • Idioma: Español
  • ISBN: 978-956-402-132-4
  • Nº de Páginas: 180 páginas
  • Formato: PDF